Aniversario de Antonio Machado

Hoy hace 77 años que Antonio Machado murió camino del exilio. Era aquel mes de febrero de 1939 mucho más frío que este y don Antonio falleció avejentado, consumido por las penalidades de la guerra y por el tabaco. Menesteroso pero no solo, su mirada triste se apagó en Collioure, el pueblecito francés que le acogió durante su último mes de vida.

Actualmente Collioure es un agradable puerto turístico del Languedoc. Su cementerio, hoy en pleno centro, alberga en un rincón soleado y entre dos cipreses la tumba del poeta. Mal trato dieron las playas francesas a los muchos exiliados republicanos aquel duro invierno del 39 pero no me cabe duda de que la tumba francesa de Machado es perfecta (como lo es la de Manuel Azaña en Montauban) ya que cumple un cometido fundamental: obligar a responder a la inevitable pregunta de por qué el mayor poeta español del siglo XX murió pobre y lejos de su patria. Esa cuestión, tan evidente, tan necesaria, quedaría desvirtuada de tenerlo entre nosotros, perdido y olvidado en un cementerio madrileño.

Estas acuarelas las hice en octubre de 2015 y representan lugares reconocibles de Soria y su provincia.

scriptorium drawing

Homenaje a Umberto Eco

 

scriptorium drawing

En medio de la maraña de signos que nos envuelve (y asfixia a veces) acabamos de perder al científico que nos proporcionaba un hilo para salir del laberinto, Umberto Eco.

Este es un fragmento del capítulo dedicado a la luz y el color en la Edad Media de su obra Historia de la belleza.

Todavía hoy son muchas las personas que, víctimas de la imagen convencional de les “edades oscuras”, se imaginan la Edad Media como una época “oscura” incluso desde el punto de vista del color. En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, esta es una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le representa en poesía y pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes oscuros apenas iluminados por una única ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros: rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.

Umberto Eco. Historia de la belleza. 2002

La ilustración es una copia que realicé en su día a partir de una miniatura de las Cantigas de Alfonso X el Sabio.

Darwin day

“Después de haber buscado casa en Surrey y en otros lugares durante algún tiempo, encontramos ésta y la adquirimos. Me gustó el aspecto variado de la vegetación, propia de una zona cretácea, y tan diferente de aquella a la que yo estaba acostumbrado en la región de los Midlands; y aún más me gustó la extremada tranquilidad y la rusticidad del lugar. ¡De todas formas no es un lugar tan apartado como lo pinta un escritor en un periódico alemán, que dice que sólo se puede llegar a mi casa por una vereda de mulas!”

Charles R. Darwin.

Autobiografía, 1876.

iIlustration El golpe maestro

El golpe maestro

iIlustration El golpe maestro

Parafraseando el título  del cuadro del pintor inglés Richard Dadd (The Fairy Feller’s Master-Stroke) presento mi versión de esos mundos oníricos y surrealistas tan caros al atormentado artista victoriano (su biografía es digna de leerse). Todos los gnomos, hadas y demás seres maravillosos que Dadd  incluye en su abigarrada obra también están en mi acuarela… escondidos.