Contra el fanatismo destructor

no soy un ídolo copy

En estos últimos días unos musulmanes fanáticos han destruido obras de arte únicas e
insustituibles del arte asirio que se encontraban en el museo de Mosul, en Irak. “El
profeta nos ordenó deshacernos de las estatuas y las reliquias…” aseguran estos asesinos
e ignorantes yihadistas. Con martillos y taladros destrozaron piezas que ya existían 1200
años antes del nacimiento del profeta.

 

El patrimonio de la humanidad (no sólo de los países islámicos) está siendo pulverizado por
gentes que no entienden que la capacidad de hacer representaciones artísticas es una
característica humana desde el período paleolítico y que las obras de arte tienen un valor
intrínseco más allá del contenido que en cada época les queramos conceder.

 

Matan inocentes y destruyen su herencia cultural. Malditos sean.

 

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