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Aidez l'Espagne Miró

No todas las opiniones son respetables

Aidez l'Espagne Miró

 

En vísperas de tan señalada fecha otoñal no puedo permanecer impasible ante las múltiples infamias que políticos y medios de comunicación -saturados todos ellos de aquello que los antiguos griegos llamaron hybris o sea, desmesura- vierten sobre nuestras pobres vidas desde hace ya tiempo. Creo que como ciudadano de un país democrático y ante un asunto de extrema importancia para todos me debo a mí mismo una toma de postura,  ya que la vaguedad y la apatía imperantes no hacen sino deslegitimar nuestros derechos cívicos. Las cosas se pueden hacer bien, mal o regular pero siempre con un criterio. Al día de hoy ese criterio falta y sobra un montón de ignorancia atrevida.

Señores independentistas de Cataluña:

Como uno tiene la edad suficiente para reconocer el país en el que vive, ese al que ustedes insisten en llamar Estado Español (las mayúsculas me las invento) y que en realidad se llama España…

Como uno ha estudiado con interés mucha historia, reciente y pasada, muy pasada…

Como una ha aprendido a diferenciar las voces de los ecos y por tanto sé cuándo y cuánto me están mintiendo…

Cedo la imagen a un catalán y la palabra a un sevillano.

“En esta egregia Barcelona, perla del mar latino, y en los campos que la rodean y que yo me atrevo a llamar virgilianos, porque en ellos se da un perfecto equilibrio entre la obra de la naturaleza y la del hombre, gusto de releer a Juan Maragall, a mosén Cinto, a Ausias March, grandes poetas de ayer, u otros, grandes también, de nuestros días. Como a través de un cristal coloreado y no del todo transparente para mí, la lengua catalana, donde yo creo sentir la montaña, la campanilla y el mar, me deja ver algo de estas mentes iluminadas, de estos corazones ardientes de nuestra Iberia. Y recuerdo al gigantesco Lulio, el gran mallorquín. ¡Si la guerra nos dejara pensar! ¡Si la guerra nos dejara sentir! ¡Bah! Lamentaciones son estas de pobre diablo. Porque la guerra es un problema de meditación como otro cualquiera, y un tema cordial esencialísimo. Y hay cosas que sólo la guerra nos hace ver claras. Por ejemplo: ¡Qué bien nos entendemos en lenguas maternas diferentes, cuantos decimos, de este lado del Ebro, bajo un diluvio de iniquidades: “¡Nosotros no hemos vendido nuestra España!”. Y el que esto se diga en catalán o en castellano en nada amengua ni acrecienta su verdad.”

Juan de Mairena

La Vanguardia

1938

 

Notas personales a pie de página (para quien le interese):

En nombre de los que lucharon contra el régimen totalitario que acabó imponiéndose hace ochenta años no admito ni respeto al que miente sobre la historia de mis mayores. La guerra civil no fue una guerra de España contra Cataluña y aunque solo fuera por los miles de españoles que huyeron de la muerte a través de la frontera de Perpignan de justicia es pedir respeto y sensatez.

Franco murió en la cama hace 42 años. La transición que vino después no fue en absoluto tan perfecta ni modélica como nos han querido hacer ver de forma insistente. Se hizo lo que pudo dadas las circunstancias y sé que hubo mucho que callar y aguantar por parte de la izquierda y algo que disimular por parte de la derecha. Pero también tengo el infantil recuerdo del ambiente imperante durante aquellas primeras elecciones que se resume en ilusión y ganas de comenzar algo nuevo. En nombre de aquellas largas colas de entonces ante los colegios electorales no admito ni respeto que ningún sinvergüenza insulte mi inteligencia diciéndome que vivo en un estado franquista y totalitario.

El “régimen del 78” como lo ha bautizado cierto partido político que se dice de izquierdas es sin duda mejorable. Son tantos los flecos que atienden a un sin fin de carencias en derechos básicos que todavía no se cumplen que la lista de posibles cambios es larga. En cualquier caso, como partidario convencido de una nueva República, incluso federal, demando el derecho común a decidir una reforma radical de la Constitución y, llegado el caso, de su sustitución por una nueva. En Francia llevan cinco.  Hablemos y decidamos juntos sobre este asunto determinante. Razones bastante más espurias se esgrimieron no hace mucho para añadir una cláusula que antepone el pago de la deuda a otras necesidades económicas. Si hablamos de los Borbones tampoco yo tengo mayor aprecio por la monarquía (con escándalos de corrupción o sin ellos) pero conviene recordar que el Jefe del Estado no es más que un símbolo; gobiernan y deciden los políticos que votamos. No admito ni respeto que se abuchee a un rey y se aplauda a un terrorista.

En nombre de los muertos por atentados terroristas habidos en estos últimos cuarenta años en toda España (incluida Cataluña) no admito ni respeto que me acusen de vivir en un estado represor. En mi pequeña ciudad de provincias nadie impide a nadie expresar su opinión y no apunto con el dedo al que no piensa como yo. Visité hace un tiempo con mi familia la tumba de Manuel Azaña en Montauban y con ello soy consciente del relato histórico que transmito a mi hija sobre lo que es una dictadura. Una vez más pido respeto y sensatez.

En nombre de los parlamentarios atrapados en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981 no admito ni respeto que ningún supuesto universitario con ganas de trance histórico agite el espantajo del teniente Tejero para acusarme a mí de golpista.

El bipartidismo que hemos sostenido entre todos durante cuarenta años ha convertido la política local, regional y nacional en un lodazal. La crisis no ha hecho sino agudizar el hastío imperante hacia unos políticos a veces inmorales. Reconozco que el actual partido gobernante es indigno hasta la médula, empezando por su presidente, y que dicha indignidad se extiende a otras opciones políticas. Mal gobierno tenemos (su portavoz sin ir más lejos es un ejemplo de vileza) para bregar con un asunto de secesión en la que la otra parte no sabe salir del discurso único. En nombre de los ciudadanos que en toda España votan libremente lo que les da la gana no admito ni respeto que me acusen de ser fascista únicamente porque el partido gobernante en España no sea del gusto de una minoría que lo usa como argumento demagógico para demostrar el estado fallido al que pertenezco.  Al menos yo puedo decir que jamás he votado al PP. Solo por eso tengo la conciencia algo más tranquila.

Las aspiraciones de mejora de la gente son legítimas. Hagámoslas legales pactando un referéndum de verdad en el que se asuma un mínimo de participación y unos mínimos resultados para que el proceso sea vinculante, aspecto que el actual presidente catalán (al que nadie ha votado para el cargo que ocupa, por cierto) no parece compartir.

Reconozco que mi sentimiento español es muy débil (el patriotismo es el último refugio de los canallas, decía Samuel Johnson.) No me gustan los toros ni la liga. No voy a misa ni creo en ningún dogma religioso. No escucho pasodobles ni zarzuela. No me electrizo con el himno y la única ocasión en que saqué una bandera a la calle fue cuando la selección ganó el mundial (tuve que comprar una en un chino). Por lo demás admiro los valores de la República Francesa y no descarto acabar pidiendo la doble nacionalidad.

Mientras tanto solo soy un ciudadano español. Sin mayor orgullo, es cierto, pero también sin demasiados complejos. Y sí, desearía que mi país fuera mejor en muchos sentidos, para todos. Pero lo que no admito ni respeto es que las fuerzas de izquierda sigan comprando y vendiendo el producto nacionalista, con la connivencia de la derecha neoliberal.  Ser de izquierdas y nacionalista es una contradicción. ¿Acaso hemos olvidado que las precariedades que sufre un trabajador suelen ser las mismas en todos los sitios? ¿Acaso hay que permitir que sea la derecha tradicional, española y catalana (y vasca, claro) la que instrumentalice los sentimientos localistas de la gente para jugar al despiste sobre los asuntos vitales que en democracia son la sanidad, la educación y el empleo?

Y, por favor, dejen en paz a los niños.

 

 

 

5 escena funeraria neolítico dibujo color

Por tierras burgalesas. Dolmen de “El Pendón”

dolmen reconstrucc ambiente

Dolmen de “El Pendón”: La tumba monumental de los campesinos neolíticos de La Bureba.

Las primeras sociedades campesinas hacen su aparición en el interior de la Península Ibérica hace algo más de 7000 años. En este momento se inició el periodo conocido como Neolítico caracterizado por la introducción de la agricultura, la ganadería y también por innovaciones tecnológicas como la cerámica o la piedra pulimentada. A su vez, se desarrollaron nuevas fórmulas de relación social, con un importante reforzamiento de los vínculos de parentesco entre los miembros de una misma comunidad.

Las tumbas megalíticas se construyeron con grandes bloques de piedra llamados ortostatos, disponiendo de un espacio funerario principal conocido como cámara, a la que se accedía a través de un corredor o pasillo, generalmente levantado con piedras de menor tamaño. Esta gran estructura se protege con un montículo de tierra y piedras, denominado túmulo, que dota a toda la construcción de una entidad considerable y de una presencia muy destacada en el paisaje.

La Arqueología nos dice que el dolmen de “El Pendón” (Reinoso, Burgos) fue  en origen un gran sepulcro de corredor. Con el paso del tiempo se fue transformando en el monumento que hoy conocemos, en parte como consecuencia de procesos rituales que tuvieron lugar en la Prehistoria y también debido a saqueos y destrucciones de épocas más recientes.

dolmen de el pendón foto

dolmen de El Pendón

Estos son los bocetos previos para la escena funeraria neolítica que forma parte de la señalización del lugar.

VISTA SEGOVIA color copy

Vista de Segovia en julio de 1562

VISTA SEGOVIA color copy

Ilustración realizada a partir de la vista que Anton van den Wyngaerde realizó en uno de sus viajes a España en el siglo XVI.

Anton van den Wyngaerde, conocido en España como Antonio de las Viñas o Antonio de Bruselas, fue un autor flamenco, nacido probablemente en Amberes, que entró al servicio de Felipe II en 1557, cuando el monarca visitaba sus posesiones de Flandes. En 1558 viajaría a Inglaterra para preparar dibujos de diferentes localidades que había visitado Felipe II al casarse con María Tudor. A continuación, en 1561 o 1562, invitado por el monarca, Wyngaerde llegaría a España, dando inicio a una serie de viajes por diversas regiones, que tendrían como resultado la realización de los dibujos de sesenta y dos ciudades y pueblos del Reino. Las razones del viaje se han relacionado con el interés de Felipe II por que el flamenco decorara los palacios reales con vistas topográficas. Parece que trabajó en el Palacio de El Pardo y en el Alcázar de Madrid.

Es en el inicio de su primer viaje, en 1562, cuando Wyngaerde llega a Segovia. De esta visita resultaron las dos “Vistas de Segovia”, desde El Terminillo y desde La Piedad, y la “Vista del Palacio Real de Valsaín”. Siguiendo la metodología que haría habitual en sus viajes, el flamenco realizaría bocetos de monumentos concretos, estudios de localización y otros dibujos preparatorios, que dan fe del virtuosismo del autor como dibujante y topógrafo. El celo de Wyngaerde por dibujar con precisión y exactitud la topografía parte de su interés por dejar constancia fiel de la realidad que veía. Esta manera lo diferencia de otros autores coetáneos, como Joris Hoefnagel, más interesado en representar la escenografía que los detalles en las vistas que presentaría en el Civitas Orbis Terrarum, de 1572.

La “Vistas de Segovia” constituyen dibujos de inestimable valor, no solo por la componente artística, sino por aportarnos el retrato de la ciudad castellana a fines del Renacimiento, a la manera de una instantánea fotográfica, compuesta por la suma de varias vistas desde posiciones diferentes en el mismo dibujo. La precisión topográfica permite analizar el contexto urbanístico de una ciudad viva (Catedral en construcción) y una ciudad gloriosa (Alcázar Real, palacios nobiliares, torreones, iglesias, monasterios, conventos, etc.), y ahora para nosotros una ciudad en parte perdida, pues numerosos son los espacios y edificios hoy transformados y desaparecidos que los dibujos representan (San Gil, Santiago, Casa Vieja de la Moneda, etc.).

Fuente: Museo de Segovia

 

primeras elecciones democráticas 1933

Primeras elecciones democráticas en España

primeras elecciones democráticas 1933

Hace ahora 40 años se celebraron las primeras elecciones democráticas en España. O así se repite machaconamente, obviando a menudo la segunda parte del enunciado que dice que fueron las primeras elecciones democráticas… tras la dictadura de Franco.

Una vez más no hace falta pertenecer a Podemos para reivindicar las verdades y los logros de la II República, esa misma a la que los políticos mezquinos y miserables que consentimos que nos gobiernen, unidos a una cierta prensa canalla, no dudan en atribuir sin complejos el inicio de la guerra civil del 1936 (véanse las declaraciones del mes de abril pasado del portavoz-vocero del gobierno, un infame que atiende por Hernando). No hizo falta ningún pucherazo a favor de la izquierda en las elecciones del 36, como recientemente han demostrado dos historiadores en un grueso tomo, para buscar excusas a un golpe de estado que ya venía preparándose desde hacía tiempo.

Para intentar salir de ese mar de vileza y desmemoria que amenaza, un día sí y otro también, con anegarnos, me apetece recordar que hace ya casi 84 años, un 19 de noviembre de 1933, se celebraron las primeras elecciones democráticas con sufragio universal en este pobre país llamado España. Y lo más importante es que también fueron las primeras en que las mujeres pudieron votar, tal y como se recogía en la constitución de 1931. Fue un derecho muy discutido pero finalmente logrado. La alegría duró apenas cinco años. Lo que vino después fue, como todo el mundo sabe, y muchos añoran, una época 39 años de paz, orden y progreso en que no hacía falta votar nada que no fuera un referéndum por la continuidad del dictador.

Adjunto la portada del ABC  dando testimonio del evento, evento que injusta e incomprensiblemente no recoge el calendario festivo español.

Mi dibujo se inspira en una fotografía también de la época tomada en Éibar por I. Ojanguren.

ABC-21.11.1933

Newton portrait

Isaac Newton: un poco de luz

Newton portrait

Isaac Newton: un poco de luz

Hace 290 años, entre el 20 y 31 de marzo según el calendario que usemos, murió Sir Isaac Newton. Todos sabemos que sus mayores logros científicos residen en el descubrimiento del cálculo diferencial y en la Ley de gravitación universal, pero uno no puede olvidar que también fue pionero en demostrar que la luz blanca está formada por los colores del arco iris. Es más, el color en realidad no existe ya que son los objetos que nos rodean los que absorben una o varias longitudes de onda de los colores mencionados, reflejando el resto. Es la mezcla de esos rayos emitidos lo que percibimos como color.

Newton demostró su teoría de la luz blanca mediante un sencillo experimento utilizando un prisma de cristal. Sin embargo el genio inglés no terminó de rematar su planteamiento al insistir en que las partículas lumínicas se desplazaban en línea recta, cuando hoy sabemos que se propagan (al igual que el sonido) por medio de ondas.

En sus últimos años y a consecuencia de una crisis nerviosa, Newton se alejó un poco de la luz de la ciencia para adentrarse en penumbras teológicas y alquímicas. En cualquier caso su obra científica ya estaba consolidada. Fue enterrado con honores en Westminster al comenzar la primavera de 1727.

En este enlace (clic en la imagen inferior) aporto una pequeña animación para explicar la descomposición de la luz blanca mediante el conocido Disco de Newton, un experimento que todos hemos realizado alguna vez en la escuela. Para que funcione hay que hacer girar el disco realmente rápido porque si no el color que percibimos es más bien gris.

disco de newton

 

Antonio Machado

Hace 78 años murió Antonio Machado en el exilio

Antonio Machado

Durante aquel duro invierno del 39 el gobierno francés intentó limitar al máximo la oleada de refugiados españoles (más de 230.000) que se unían a los varios millones de extranjeros que ya se habían instalado en Francia desde 1918.

La prensa de derechas exhortaba al Gobierno de Daladier a no aceptar más inmigrantes. Desde L’Action Française León Daudet, notorio agitador ultraderechista, se preguntaba si Francia iba a convertirse en “el estercolero del mundo”.

La perspectiva de un éxodo en masa del Ejército de Cataluña aterrorizaba a Francia, donde muchos equiparaban los combatientes republicanos en retirada a “hordas terroristas”. Como los de cualquier otro ejército derrotado, aquellos hombres sucios y harapientos causaban mala impresión. Tanto más cuanto que saludaban puño en alto, cantaban la Internacional y a que, sin duda, había entre ellos alguna gente violenta.

Hoy recibimos a los refugiados sirios con la mismo desconfianza. -“¿Acaso no habrá terroristas entre ellos?”- nos preguntamos en voz baja, mientras olvidamos o hacemos oídos sordos al hecho terrible de que huyen de una guerra. Como aquellos españoles.

Antonio Machado aún tuvo la suerte de ser acogido en una pensión cuya dueña sabía que nunca podría cobrar la estancia. En cualquier caso Antonio y su madre, Ana Ruiz, solo usaron de su hospitalidad unos pocos días.

Hace 78 años que ambos descansan en un recoleto cementerio frente al mar Mediterráneo.

 

(datos extraídos de la revista Polémica, 1986)

Darwin day 2017

Darwin day 2017

Darwin day 2017

Dedicado a todos los amigos de la ciencia y de las verdades obtenidas no por revelaciones caprichosas sino a base de esfuerzo y perseverancia.

Feliz día Darwin. Tal día como hoy el eminente naturalista hubiera cumplido 208 años.

Darwin day 2017

Valladolid Igelsia de San Martín

El infante de la sonrisa triste. Nueva novela de Roberto Losa

 

Roberto Losa, escritor, arqueólogo y compañero de aventuras desde el siglo pasado nos regala su última novela. Y digo bien, regala, pues el enlace para descargarla de forma gratuita se aloja en su propia página web Protocultura (aquí).

Solamente los hombres arrojados como él tienen lo que hay que tener para entregar de forma altruista los frutos de su investigación histórica.

Su historia comienza con una ejecución (siempre interesante comienzo, vive Dios) y ya desde las primeras páginas consigue hacerte pasear con toda naturalidad por el Valladolid del siglo XVIII.

Esta es la reseña de la la novela El infante de la sonrisa triste:

“Santos Aguña es un aspirante a comediógrafo que, mientras tanto, se gana la vida colaborando en asuntos poco limpios con la Justicia. Todo fluye con  normalidad hasta el momento en que, sin saber por qué, comienza a ser acosado y perseguido con muy malas intenciones. La invitación que recibe para acudir a la corte ilustrada que el infante don Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos III, ha organizado en Arenas de San Pedro (Ávila) le supone una fenomenal ocasión de escapatoria. Allí, Santos intentará consolidar su carrera como escritor de la mano de genios como Goya, Boccherini o Jovellanos. Sin embargo, pronto descubrirá que las cosas no son lo que parecen y se verá inmerso en las confabulaciones de salón en las que cortesanos ambiciosos pugnan por hacerse con el control del palacio del infante.”

El protagonista, Santos Aguña, vive cerca de la iglesia de San Martín de Valladolid cuyo dibujo incluyo abajo.

“No tenía yo oficio conocido por la mayor parte de mis vecinos y amigos, a parte del nuevo de dramaturgo. Disponía de una gran casona de dos pisos,
bodega y sobrado situada en el callejón de los Moros, a la vera de San Martín, (…)” (pag 24).

Valladolid Igelsia de San Martín

Recomiendo la lectura de esta novela, documentada al detalle, cuidada en sus personales y cinematográficamente tejida. Por si fuera poco está dedicada a una especie siempre amenazada en España: los afrancesados (como afrancesado de pro, me siento en deuda con el autor) e incluso tiene el buen gusto de comenzar su obra con una cita de Voltaire, el autor cómico más grande de la literatura francesa.

Bon voyage…

 

Aniversario de Antonio Machado

Hoy hace 77 años que Antonio Machado murió camino del exilio. Era aquel mes de febrero de 1939 mucho más frío que este y don Antonio falleció avejentado, consumido por las penalidades de la guerra y por el tabaco. Menesteroso pero no solo, su mirada triste se apagó en Collioure, el pueblecito francés que le acogió durante su último mes de vida.

Actualmente Collioure es un agradable puerto turístico del Languedoc. Su cementerio, hoy en pleno centro, alberga en un rincón soleado y entre dos cipreses la tumba del poeta. Mal trato dieron las playas francesas a los muchos exiliados republicanos aquel duro invierno del 39 pero no me cabe duda de que la tumba francesa de Machado es perfecta (como lo es la de Manuel Azaña en Montauban) ya que cumple un cometido fundamental: obligar a responder a la inevitable pregunta de por qué el mayor poeta español del siglo XX murió pobre y lejos de su patria. Esa cuestión, tan evidente, tan necesaria, quedaría desvirtuada de tenerlo entre nosotros, perdido y olvidado en un cementerio madrileño.

Estas acuarelas las hice en octubre de 2015 y representan lugares reconocibles de Soria y su provincia.

scriptorium drawing

Homenaje a Umberto Eco

 

scriptorium drawing

En medio de la maraña de signos que nos envuelve (y asfixia a veces) acabamos de perder al científico que nos proporcionaba un hilo para salir del laberinto, Umberto Eco.

Este es un fragmento del capítulo dedicado a la luz y el color en la Edad Media de su obra Historia de la belleza.

Todavía hoy son muchas las personas que, víctimas de la imagen convencional de les “edades oscuras”, se imaginan la Edad Media como una época “oscura” incluso desde el punto de vista del color. En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, esta es una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le representa en poesía y pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes oscuros apenas iluminados por una única ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros: rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.

Umberto Eco. Historia de la belleza. 2002

La ilustración es una copia que realicé en su día a partir de una miniatura de las Cantigas de Alfonso X el Sabio.