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Entre Limoges y Angoulême. Cuaderno de viaje

Algunos dibujos y bocetos de nuestro último viaje por Francia.

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WALDEN. Bicentenario del nacimiento de Henry D. Thoreau

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Hoy, hace doscientos años, nació Concord, Massachusetts Henry David Thoreau.  De su obra más conocida Walden, mi vida entre bosques y lagunas, traigo algunos fragmentos reveladores del carácter de este escritor rebelde y solitario. Thoreau supo describir como nadie la belleza de la laguna de Walden: es el ojo de la tierra, el agua del cielo.

 

“Cuando escribí las páginas que siguen, o más bien la mayoría de ellas, vivía solo en los bosques, a una milla de distancia de cualquier vecino, en una casa que yo mismo había construido , a orillas de la laguna de Walden en Concord, y me ganaba la vida únicamente con el trabajo de mis manos. En ella viví dos años y dos meses. Ahora soy de nuevo un morador en la vida civilizada.”

(…)

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y comprobar si yo no podía ver lo que ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera la vida; es tan caro el vivir; tampoco quise practicar la resignación, a no ser que fuera absolutamente necesaria.”

 

(…)

Un lago es el rasgo más hermoso y expresivo en un paisaje. Es el ojo de la tierra, y al mirar por él mide el explorador la hondura de su propia naturaleza.

(…)

En uno de esos días bellos de otoño, cuando se aprecia enteramente todo el calor solar, sentarse sobre un tocón a una altura como ésta, divisar abajo el lago y estudiar los hoyuelos anulares que se inscriben sin cesar sobre su superficie entre los cielos y árboles reflejados sobre la misma, es un confortador empleo del tiempo.

 

Walden, 1854

WALDEN reducc

 

 

VISTA SEGOVIA color copy

Vista de Segovia en julio de 1562

VISTA SEGOVIA color copy

Ilustración realizada a partir de la vista que Anton van den Wyngaerde realizó en uno de sus viajes a España en el siglo XVI.

Anton van den Wyngaerde, conocido en España como Antonio de las Viñas o Antonio de Bruselas, fue un autor flamenco, nacido probablemente en Amberes, que entró al servicio de Felipe II en 1557, cuando el monarca visitaba sus posesiones de Flandes. En 1558 viajaría a Inglaterra para preparar dibujos de diferentes localidades que había visitado Felipe II al casarse con María Tudor. A continuación, en 1561 o 1562, invitado por el monarca, Wyngaerde llegaría a España, dando inicio a una serie de viajes por diversas regiones, que tendrían como resultado la realización de los dibujos de sesenta y dos ciudades y pueblos del Reino. Las razones del viaje se han relacionado con el interés de Felipe II por que el flamenco decorara los palacios reales con vistas topográficas. Parece que trabajó en el Palacio de El Pardo y en el Alcázar de Madrid.

Es en el inicio de su primer viaje, en 1562, cuando Wyngaerde llega a Segovia. De esta visita resultaron las dos “Vistas de Segovia”, desde El Terminillo y desde La Piedad, y la “Vista del Palacio Real de Valsaín”. Siguiendo la metodología que haría habitual en sus viajes, el flamenco realizaría bocetos de monumentos concretos, estudios de localización y otros dibujos preparatorios, que dan fe del virtuosismo del autor como dibujante y topógrafo. El celo de Wyngaerde por dibujar con precisión y exactitud la topografía parte de su interés por dejar constancia fiel de la realidad que veía. Esta manera lo diferencia de otros autores coetáneos, como Joris Hoefnagel, más interesado en representar la escenografía que los detalles en las vistas que presentaría en el Civitas Orbis Terrarum, de 1572.

La “Vistas de Segovia” constituyen dibujos de inestimable valor, no solo por la componente artística, sino por aportarnos el retrato de la ciudad castellana a fines del Renacimiento, a la manera de una instantánea fotográfica, compuesta por la suma de varias vistas desde posiciones diferentes en el mismo dibujo. La precisión topográfica permite analizar el contexto urbanístico de una ciudad viva (Catedral en construcción) y una ciudad gloriosa (Alcázar Real, palacios nobiliares, torreones, iglesias, monasterios, conventos, etc.), y ahora para nosotros una ciudad en parte perdida, pues numerosos son los espacios y edificios hoy transformados y desaparecidos que los dibujos representan (San Gil, Santiago, Casa Vieja de la Moneda, etc.).

Fuente: Museo de Segovia

 

Joseph Dalton Hooker

200 aniversario de Joseph Dalton Hooker

Joseph Dalton Hooker

200 aniversario de Joseph Dalton Hooker

Tal día como hoy, 30 de junio, nacía en 1817 el botánico y explorador inglés Joseph Dalton Hooker.

Siendo aún muy joven, en 1839, se embarcó como médico cirujano en la expedición de Ross a la Antártida. Pero a Hooker lo que le gustaba desde niño era recolectar plantas tal y como le había enseñado su padre, eminente botánico también, así que volvió con una buena colección de musgos y líquenes de los que hizo también toda clase de dibujos. No olvidemos que la formación de cualquier científico naturalista del siglo XIX incluía una cierta destreza artística para poder captar aquello que aún se escapaba del objetivo fotográfico.

El joven Dalton volvió a Inglaterra en 1843 y se dedicó a estudiar plantas fósiles y a ligar con la hija del profesor de botánica John S. Henslow y tutor de Charles Darwin, que ya por aquella época le estaba dando forma a su obra “El origen de las especies”. Ni que decir tiene que tanto Hooker como Darwin fueron amigos y colegas toda su vida, siendo el propio Hooker el que convenció al padre de la teoría de la evolución de que hiciera públicas sus conclusiones científicas.

Pero el gran viaje de Hooker comenzaría en 1847, cuando se embarca, vía Suez, hasta la India y de allí al Himalaya, convirtiéndose en el primer europeo en estudiar la flora de la región. Acompañado de guías locales el botánico estuvo tres años recorriendo Nepal y Tíbet. Fruto de esta experiencia publicó “Diario del Himalaya”, dedicado a su amigo Darwin. También le debemos a Hooker la que se considera primera imagen del monte Everest, cuando se le conocía como Chomolungma (Madre del universo, en tibetano). En aquel momento todo el mundo aún creía que el pico más alto era el Kanchenjunga, que hoy sabemos es la tercera cumbre más elevada después del Everest y el K2. El dibujo es un boceto a lápiz en el que se adivina al fondo la silueta del Everest emergiendo de un mar de nubes. El apunte tomado del natural se conserva en los archivos del jardín botánico de Kew (Londres) y fue realizado en diciembre de 1848.

Ya de vuelta, Hooker se dedicó a elaborar su magna obra botánica dedicada a la flora de la India, encargándole al consagrado ilustrador Walter Hood Fitch la realización de las litografías que acompañaban al texto. También Fitch le dio color al boceto del Everest.

Aún tuvo tiempo el científico de embarcarse en otros viajes: Palestina, Marruecos, Estados Unidos,… aumentando así su formación como botánico. Joseph Dalton Hooker murió con 94 años en 1911.

 

 

Souvenirs del Midi francés

Algunas imágenes de nuestro último viaje por el Mediodía francés. Entre los ríos Aveyron, Lot, Tarn y Garonne.

Pays basque français

Algunos bocetos de nuestro último viaje por el sur de Francia.

SÉRUSIER

El dedo en la tela: Paul Sérusier

SÉRUSIER

Hacia 1888 Paul Sérusier, después de veranear en Pont-Aven junto a Gaugin y otros pintores, futuros simbolistas, se presentó con este paisaje en el que apenas se distingue la realidad de los árboles otoñales de su reflejo en este bello río de la Bretaña. Maurice Denis cuenta que Gauguin había dicho a Sérusier lo siguiente: “¿Cómo ve usted los árboles? Son amarillos. Pues bien, ponga amarillo; esta sombra, más bien azul, píntela de color ultramar puro; ¿esas hojas rojas? ponga bermellón”. El impresionismo estaba cruzando nuevas fronteras hacia la abstracción y el cubismo… y todo pintado sobre la tapa de una caja de cigarros. En el Museo de Orsay se puede contemplar su pequeño tamaño y su enorme trascendencia.

Sérusier dejó su huella dactilar bien clara en la parte de arriba.

El dedo en la tela: Durero

DURERO

Tras la huida de Sodoma, Lot y sus hijas se lo montan como pueden (eso dice la biblia, divertida recopilación de cuentos más o menos escabrosos) y el ménage à trois sirve a los pintores renacentistas para pintar desnudos (de las hijas sobre todo). En este caso, Durero, uno de los mejores dibujantes de la historia del Arte, prefiere representar la escena con Sodoma incendiada al fondo dejando a la imaginación del espectador lo que viene después.

La huella del maestro la encontramos sobre unas rocas en segundo plano.

Ilustración de una galera medieval frente a las costas de Tarifa

Ilustración galera medieval

Ilustración realizada para la musealización de la fortaleza califal de los Guzmanes en Tarifa, Cádiz.

Su posición estratégica fue clave durante los siglos XIII y XIV en el denominado “Problema del Estrecho”. A lo largo del conflicto los reinos cristianos tuvieron que hacer frente a almorávides, almohades y finalmente a los benimerines, derrotados en la Batalla del Salado en 1340 por una coalición integrada por Castilla y Portugal, con el apoyo de las flotas de Aragón y Génova.