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Nude Autumn

Nude Autumn.

Contra el frío del otoño…

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Después del calor del verano…

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Carboncillo / charcoal drawing

Un trozo de madera quemada, un tizón, fue el primer lápiz usado por la Humanidad. El soporte eran las paredes de la caverna, un tronco de madera o corteza, una piel de animal curtida al sol…o quizá la propia piel de aquellos hombres y mujeres del Paleolítico. Algo queda de todo eso en lo que llamamos Arte Parietal.

No sabemos con certeza la motivación inicial que empujaba al artista a trazar líneas pero cualquiera que haya tomado un carboncillo entre sus dedos, tan frágil, tan denso y etéreo a la vez, habrá sentido el impulso irresistible de manchar un papel, aunque sea papel de embalaje como es el caso.

Y si combinamos el carboncillo con creta, otro producto natural como el carbón, obtenemos el blanco necesario para darle al dibujo unos toques de luz.

El dedo en la tela. Edvard Munch

MUNCH

Edvard Munch nos visita estos días en el Museo Thyssen. Aunque no está ninguna de las cuatro versiones de “El grito”, su obra más mediática, sí hay otros lienzos suyos en los que se plasman con claridad sus diversas obsesiones. Un asunto pictórico primordial es la mujer, ya sea idealizada o demonizada, insistiendo en esa disociación simbólica tan recurrente desde finales del siglo XIX. El pintor noruego nos entrega entonces series completas dedicadas a niñas convalecientes postradas en la cama, virginales damas de blanco, mujeres vampiresas, adúlteras, esposas grises de rostro sombrío… El cambio de siglo vino acompañado por un movimiento femenino de emancipación que la burguesía europea encajó mal y el arte de Munch es fiel reflejo. En cualquier caso y dejando aparte sus propios complejos, las mujeres del pintor noruego siempre resultan mucho más interesantes que sus compañeros masculinos, en general figuras inexpresivas o, como mucho, asombradas. Sólo el autorretrato del autor, cerrando la exposición, aporta algo de carácter a una galería de hombres más bien irrelevantes.

Sin embargo, en la muestra faltan algunos de los retratos que por encargo realizó Munch a comienzos del siglo XX. Uno de ellos, el que hizo al industrial alemán Walter Rathenau, demuestra el esmero que ponía cuando se trataba de pintar a amigos y mecenas.

La obra que se trae a colación en esta sección de Arte Digital se titula Mujer y como en otras ocasiones es una versión de un cuadro anterior similar titulado La mujer en tres estadios y fechado en 1894. En este lienzo de gran formato podemos “leer” las tres edades de la mujer desde la joven virginal de la izquierda, a orillas de un mar ondulante que también es femenino, hasta la esposa-viuda de la derecha, fúnebremente separada del hombre por un árbol sangriento. El tema de las tres edades, que se puede rastrear ya desde el Renacimiento (por ejemplo en la obra de Hans Baldung), sirve a Edvard Munch como un “(…) intento de aclararme a mí mismo mi concepto de la vida”.

El detalle: el viejo Munchie dejó sus huellas junto al muslo sugerente de la figura central.

Desnudos de verano

 

 

 

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Desnudo / nude

nude jun 14