VISTA SEGOVIA color copy

Vista de Segovia en julio de 1562

VISTA SEGOVIA color copy

Ilustración realizada a partir de la vista que Anton van den Wyngaerde realizó en uno de sus viajes a España en el siglo XVI.

Anton van den Wyngaerde, conocido en España como Antonio de las Viñas o Antonio de Bruselas, fue un autor flamenco, nacido probablemente en Amberes, que entró al servicio de Felipe II en 1557, cuando el monarca visitaba sus posesiones de Flandes. En 1558 viajaría a Inglaterra para preparar dibujos de diferentes localidades que había visitado Felipe II al casarse con María Tudor. A continuación, en 1561 o 1562, invitado por el monarca, Wyngaerde llegaría a España, dando inicio a una serie de viajes por diversas regiones, que tendrían como resultado la realización de los dibujos de sesenta y dos ciudades y pueblos del Reino. Las razones del viaje se han relacionado con el interés de Felipe II por que el flamenco decorara los palacios reales con vistas topográficas. Parece que trabajó en el Palacio de El Pardo y en el Alcázar de Madrid.

Es en el inicio de su primer viaje, en 1562, cuando Wyngaerde llega a Segovia. De esta visita resultaron las dos “Vistas de Segovia”, desde El Terminillo y desde La Piedad, y la “Vista del Palacio Real de Valsaín”. Siguiendo la metodología que haría habitual en sus viajes, el flamenco realizaría bocetos de monumentos concretos, estudios de localización y otros dibujos preparatorios, que dan fe del virtuosismo del autor como dibujante y topógrafo. El celo de Wyngaerde por dibujar con precisión y exactitud la topografía parte de su interés por dejar constancia fiel de la realidad que veía. Esta manera lo diferencia de otros autores coetáneos, como Joris Hoefnagel, más interesado en representar la escenografía que los detalles en las vistas que presentaría en el Civitas Orbis Terrarum, de 1572.

La “Vistas de Segovia” constituyen dibujos de inestimable valor, no solo por la componente artística, sino por aportarnos el retrato de la ciudad castellana a fines del Renacimiento, a la manera de una instantánea fotográfica, compuesta por la suma de varias vistas desde posiciones diferentes en el mismo dibujo. La precisión topográfica permite analizar el contexto urbanístico de una ciudad viva (Catedral en construcción) y una ciudad gloriosa (Alcázar Real, palacios nobiliares, torreones, iglesias, monasterios, conventos, etc.), y ahora para nosotros una ciudad en parte perdida, pues numerosos son los espacios y edificios hoy transformados y desaparecidos que los dibujos representan (San Gil, Santiago, Casa Vieja de la Moneda, etc.).

Fuente: Museo de Segovia