…esos docentes

En respuesta al artículo Caraduras publicado recientemente en el Diario de Burgos por Evaristo Arzalluz, director de hospital en Aranda de Duero.

(Adjunto abajo el texto original)

Sr. Arzalluz,

Mientras otros han tenido tiempo en estos últimos 49 días de hacer vídeos graciosos, terminar lecturas pendientes o escribir lamentables artículos como el suyo, los caraduras, como usted nos llama, hemos estado desde el 15 de marzo haciendo jornadas intensivas para mantener las clases a distancia. Para ello no hemos dudado en usar nuestros medios personales y sobre todo nuestro tiempo para seguir en contacto con alumnos que muchas veces no disponen de esas redes wifi maravillosas que menciona y menos de un ordenador (si piensa que con un móvil está todo resuelto se equivoca). Unos y otros nos hemos puesto al día en toda clase de competencias digitales en cuestión de días, persiguiendo literalmente a ciertos alumnos (siempre una minoría) que suelen eludir su responsabilidad. Por otro lado sus palabras demuestran que desconoce la realidad de las aulas al suponer que las clases on line sustituyen automáticamente las presenciales. Sepa que planear cada actividad, por muy sencilla que parezca, lleva tiempo y gestionar de forma personalizada la información que cada alumno envía (generalmente borrosas fotografías del cuaderno) mucho más. No digamos nada si el alumno tiene discapacidad o requiere una adaptación curricular; ese tipo de alumnado si algo necesita es la cercanía de la clase, no solo una plataforma educativa a distancia que no siempre funciona. De modo que no solo diseñamos y reformamos nuestros materiales para proponer actividades variadas sino que, efectivamente, también nos ponemos en contacto por videollamada llegando a convertir las mañanas de nuestros alumnos en un maratón de clases virtuales (también soy padre y compañero de otra profesora con 150 alumnos). Si esto es lo único que usted quiere valorar de la labor educativa de los docentes le informo de que la eficacia de una clase on line también es limitada. Finalmente le recuerdo que buena parte de nuestra jornada, antes y ahora, se «pierde» en el registro burocrático de estadísticas, calificaciones e informes que no se soluciona con un corta-pega porque cada alumno es diferente. Según usted todo eso no merece un sueldo.

Aprovecho la mañana del día 1 de mayo para comentar su artículo porque es el único momento de que dispongo antes de seguir contestando los mails de mis alumnos, la mayoría de los cuales sigue cumpliendo con su parte del trato, que es hacer los deberes y estudiar, incluso en festivo.

Dadas las circunstancias lamento que un profesional de la medicina dedique su tiempo a descalificar a un colectivo con argumentos generalistas y falaces, más propios de barra de bar. Muy motivador.

Siga usted haciendo su encomiable trabajo y déjenos hacer el nuestro.

Atentamente le saluda un caradura.

José Ramón Almeida

Profesor de Geografía e Historia

Notre-Dame en llamas. Lo que se ha perdido

Notre-Dame en llamas. Lo que se ha perdido

Chantiers Notre-Dame de paris
El pasado 11 de abril dieciséis  esculturas macizas de cobre representando a los doce apóstoles y a los cuatro símbolos de los evangelistas fueron retiradas de la aguja de la catedral de Notre-Dame. Fueron instaladas en 1860 durante la controvertida restauración del templo realizada por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, entre 1843 y 1864. Él mismo se hizo representar bajo los rasgos de Santo Tomás… A pesar de sus habituales licencias en relación a la realidad histórica, debemos a Viollet-le-Duc la reinstalación de la aguja, desmontada en el siglo XVIII ante la amenaza de desplome.

En su diccionario de la arquitectura francesa medieval, una magna obra en diez volúmenes ilustrados por el autor, Viollet-le-Duc explica las debilidades estructurales que obligaron a desmontar la aguja, hoy destruida por el incendio. También aporta datos sobre la estructura general de la flecha, su peso (500 toneladas) y los nombres de los plomeros y artesanos que colaboraron en la obra.

©PHOTOPQR/LE PARISIEN ; Travaux sur la Cathédrale Notre-Dame à Paris les 16 statues sont enlevées pour être restaurées le 11 avril 2019 photo LP/Yann Foreix

A continuación un extracto.

Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle.

VIOLLET-LE-DUC

La souche de la flèche de Notre-Dame de Paris, bien qu’elle fût combinée d’une manière ingénieuse, que le système de la charpente fût très-bon, présentait cependant des points faibles ; ainsi, les grandes fermes diagonales  n’étaient pas suffisamment armées au pied, les contre-fiches-moises  ne buttaient pas parfaitement les poteaux extérieurs de la pyramide, les arbalétriers étaient faibles, les entraits retroussés sans puissance. Les fermes de faîtage  ne trouvaient pas, à la rencontre de ces deux grandes contre-fiches, un point d’appui inébranlable ; d’ailleurs ces contre-fiches, à cause de leur grande longueur, pouvaient se courber, ce qui avait eu lieu du côté opposé aux vents. Par suite, la flèche tout entière avait dû s’incliner et fatiguer ses assemblages.

(…)

Nous l’avons dit tout à l’heure : les quatre piles du transsept sur lesquelles repose la flèche de Notre-Dame de Paris ne sont pas plantées aux angles d’un carré, mais d’un quadrilatère à quatre côtés inégaux, ce qui ajoutait à la difficulté.

(…)

La flèche de Notre-Dame de Paris est entièrement construite en chêne de Champagne ; tous les bois sont recouverts de lames de plomb, et les ornements sont en plomb repoussé[8].

8- La charpente de cette flèche a été exécutée par M. Bellu, et la plomberie par MM. Durand frères et Monduit. L’ensemble, compris les ferrures, pèse environ 500 000 kilog. Chacune des piles du transsept pourrait porter ce poids sans s’écraser. Les douze statues des apôtres et les quatre figures des symboles des évangélistes qui garnissent les quatre arêtiers des noues sont en cuivre repoussé, sur les modèles exécutés par M. Geoffroy-Dechaume.

la flèche en feu
la flèche en feu